viernes, agosto 04, 2006

el Lucas



El Lucas es super chevere.
El Lucas no se esfuersa siquiera para ir al baño. El Lucas se alegra de sobremanera cuando le quitan la ropa. El lucas no tiene que preocuparse por que ropa se tiene que poner mañana, o que hacer para alguien se acuerde que hay una cancion que se llama rubí y que le gustaria escuchar ahora, porque no conose la canción El Lucas de seguro va a hacer algo grande, algo como asesinar un dictador, o descubrir una cura para la insensates congenita, la cobardia o talves para la estupides.

El lucas es super chevere. Y quiero ser como el.

lo pior de lo pior

Una de las cosas que más odia en la vida discontinua, es que me llamen mentiroso justamente cuando no estoi mintiendo!!!!!.

La silla con derecho a otro nombre.


Que pedaso de asiento.
Hace ya algún tiempo que estoy sufriemdo algún tipo de trastorno mental respecto a los asientos. ha de ser algo así como temor morboso a permaneser de pie. El caso, estoy seguro que mis ultimos años de vida serán largas tardes de conversaciones imaginarias, con seres creados por mi cerebro dañado por el reflejo ñoñistico del carajo mundo, ¿pero no es acaso eso lo que todos buscamos? si si, alusinar natural rulz, pero alusinar con estupefacientes norulz, ya paso de modo hace como 40 años.Carajo!, ese no era el caso que queria cometar, el caso es que en mi busqueda del asiento perfecto encontre la ballchair de Eero Aarnio. Cuanto pagaria por sentarme? de seguro poco.

monadas

Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos.

Cuando uno de los monos subía la escalera para agarrar los plátanos los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que se quedaban en el suelo.

Pasado algún tiempo, los monos aprendieron la relación entre la escalera y el agua, de modo que cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo molían a palos.

Después de haberse repetido varias veces la experiencia, ningún mono osaba subir la escalera, a pesar de la tentación de los plátanos.

Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro nuevo.

Lo primero que hizo el mono novato nada más ver los plátanos fue subir la escalera. Los otros, rápidamente, le bajaron y le pegaron antes de que saliera el agua fría sobre ellos.

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más subió por la escalera.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo con el que entró en su lugar.

El primer sustituido participó con especial entusiasmo en la paliza al nuevo.

Un tercero fue cambiado, y se repitió el suceso.

El cuarto, y finalmente el quinto de los monos originales fueron sustituidos también por otros nuevos.

Los científicos se quedaron con un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca una ducha de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentaba llegar hasta los plátanos.

Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía a por los plátanos, con certeza ésta sería la respuesta: "No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así".


Solo agregar que los monos rulz!. (esto es un carajo, caramba, si que lo es, como todo.

Aprovecho de pasar de mostrar un afiche.




Saludos para mis lectores (que con suerte llegan a 3 ó 4), mucha basofia para ellos.